sábado, 26 de noviembre de 2011

Fe es Resultado

Fe es Resultado


Durante muchos años la religión nos enseñó equivocadamente que dar testimonio era portarse bien, no decir malas palabras, sonreír ante una muerte y decir: “no importa, está con Dios”; pero eso no es testimonio. Testimonio, en la Biblia, es que le muestres al mundo que tu fe conquistó los imposibles. ¡Hay una fe que conquista!
Muchas veces cuando hablamos contamos lo que Dios hizo por nosotros: “Dios me sacó de la droga”, “Dios me prosperó”, “Dios arregló mi familia”, “Dios me dio trabajo”. Pero Hebreos 11 no es un relato de lo que Dios hizo por la gente sino de lo que la gente hizo por Dios. Se puede contar lo que Dios hizo por uno, o lo que uno conquistó para Dios.
Por la fe, Abel ofreció más excelentemente sacrificio que Caín. Excelencia es resultado de tu fe; siempre que hay excelencia es porque hay fe; cada vez que hay fe vas a traer excelencia. Si no estás en el camino de la excelencia es porque hay un potencial dentro tuyo dormido, que está apagado. Es tiempo de descubrir qué es lo que te apasiona. Excelencia es el resultado de la fe. Perfeccionismo es una meta que dificultará tus avances; excelencia es un camino, es un hábito, es un estilo de vida.
Excelencia es ser cada día mejor; es poder mirar tu vida espiritual y decir: “he crecido intensamente en los últimos seis meses”, es poder mirar hacia atrás y decir: “estoy más próspero”, “más bendecido”, “hoy estoy mejor en mi familia”, “mejor en mi salud”. El aprendizaje continuo es la llave de tu éxito. Mientras más aprendemos, más podremos aprender y más podremos desechar lo que no nos sirve. Alimentá tu intelecto y tu espíritu para poder avanzar. Sólo si te formás cada día lograrás llegar. El secreto es aprender bien y siempre.
Entramos en el camino de la excelencia cuando descubrimos las cosas que nos apasionan. Sé excelente, no perfeccionista. Excelencia es descubrir lo que te gusta. ¿Cuándo entramos en el camino de la excelencia?: cuando descubrimos las cosas que nos apasionan. El lugar donde hoy te encontrás es el lugar de tu proceso y de tu preparación para llegar al lugar de tu propósito.
El profeta Daniel oraba tres veces por día. En una ocasión, el rey lo mandó matar porque había ordenado que nadie podía orarle al Dios de Israel pero Daniel se rehusó a hacerlo y siguió orando. Daniel tenía hábitos de excelencia (venir a la reunión, escuchar cd, leer la Palabra, llegar quince minutos antes de la actividad que tenés que realizar, irte último). Hábitos de excelencia que te van a traer resultados.
Esforzate y sé valiente y te vas a dar cuenta de que cuando empieces a moverte, todo lo que hagas va a tener resultados extraordinarios. Las mejores conquistas y los mejores resultados te están esperando. Dentro tuyo hay una fe que te va a llevar a lograr cosas grandes, te va a traer resultados para que en cada reunión que asistas digas: “Señor acá está lo que yo te entrego a vos como resultado de mi fe”.
Extracto del libro “60 Principios de Fe”
Por Bernardo Stamateas

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