Mostrando las entradas con la etiqueta Joyce Meyer. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Joyce Meyer. Mostrar todas las entradas

sábado, 10 de diciembre de 2011

Puro de corazón y poderoso

Puro de corazón y poderoso


Dios está buscando gente que sea pura de corazón (vea Mateo 5:8). Una persona que tiene un corazón puro, que está dispuesta a servir a Dios sin reservas, es verdaderamente poderosa. En el Salmo 51:6, David dice que tener un corazón puro significa tener verdad en nuestro "ser interior", que es quien realmente somos en lo profundo de nuestro corazón. Tener un corazón puro comienza con prestar atención a nuestros pensamientos, porque de nuestros pensamientos vienen nuestras palabras, nuestras emociones, nuestras actitudes y nuestros motivos. Me llevó un largo tiempo comprender que Dios no bendice las acciones que se hacen por motivos erróneos o con un corazón impuro.
La pureza de corazón no es un rasgo natural; en la mayoría de nosotros, es algo para lo cual debemos trabajar. 1 Tesalonicenses 4:3 nos enseña a desear la pureza de corazón y perseguirla, porque es lo que Dios desea. Éste es un desafío que cada creyente debe querer aceptar, pero que no podemos afrontar solos.
Dios nos ha creado para ser dependientes de Él, para traerle a Él los desafíos que enfrentamos y pedirle que nos ayude con ellos. Sólo Él conoce lo que hay en nuestro corazón, y es un experto en quitar de nosotros las cosas sin valor para dejar las que son valiosas.
Hay un precio que pagar para tener un corazón puro, pero también hay una recompensa. No debemos tener miedo de asumir la responsabilidad de permitir que Dios haga una profunda obra de purificación en nosotros. No siempre nos sentiremos cómodos con la verdad que Él nos muestre, pero si hacemos nuestra parte -afrontándola, aceptándola y dejándonos cambiar- Dios asegura que seremos bendecidos.

Joyce Meyer es una maestra de la Palabra y la autora de varios éxitos de ventas como: Controlando sus emociones, Serie ¡Ayúdenme!, El desarrollo de un líder, La batalla es del Señor, Conozca a Dios íntimamente, Cómo oír a Dios y Adicción a la aprobación. Su programa "Disfrutando la vida diaria" se difunde mundialmente.

domingo, 27 de noviembre de 2011

Confianza, no condenación

Confianza, no condenación


Primera de Juan 3:20, 21 nos habla de la condenación en nuestro corazón. Un corazón que condena, roba la confianza. Todo el que quiera ser un cristiano victorioso, debe aprender a manejar la condenación. Cuando peca, él necesita saber cómo sacárselo rápidamente de encima y seguir adelante, porque nadie es perfecto. Él puede tener un corazón perfecto, un corazón que genuinamente ama a Dios y busca complacerlo, pero sigue no siendo perfecto en cada pensamiento, palabra y obra.
Yo sé cuán condenador es enseñar a otros lo que es correcto y luego meter la pata en esa misma área. Cuando hacemos cosas como ésa, sentimos una doble dosis de condenación, porque el diablo nos dice: “Tú más que el resto de la gente deberías saberlo bien”. Si le prestamos oídos, nos hará sentir que no merecemos el amor de Dios.
Debemos ser capaces de quitarnos de encima los sentimientos de condenación. Si no podemos hacerlo, no estamos confiando en Dios. Sin confianza, nuestra fe no puede obrar, y sin fe, no podemos agradar a Dios ni recibir de Él las cosas que necesitamos para hacer lo que nos ha llamado a hacer.
Es por eso que Proverbios 4:23 nos enseña a guardar nuestro corazón con toda diligencia y nos recuerda que de nuestro corazón fluye la vida. Dios nos da convicción de que hemos obrado mal; Él no nos condena. La convicción nos ayuda a arrepentirnos y a ser sacados de nuestros problemas; la condenación sólo nos empuja hacia abajo y nos hace sentir mal con nosotros mismos.
Romanos 8:33-34 dice que Dios nos justifica; Él no levanta cargos contra nosotros. Jesús no nos condena: Él murió por nosotros. Está sentado a la derecha del Padre, y, en realidad, alega e intercede por nosotros (vea Romanos 8:34). He aprendido de esta escritura que cuando me siento condenada, o me estoy haciendo caso a mí misma o al diablo. Sométase siempre a la convicción de Dios, pero resista la condenación de Satanás.
—Tomado de La Biblia de la vida diaria, de Joyce Meyer

martes, 22 de noviembre de 2011

Dar Gracias

Dar gracias  

por: Joyce Meyer


1 Tesalonicenses 5:18

Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús.


Tener un corazón agradecido es muy importante. Tenemos que ser agradecidos y expresar agradecimiento (vea 1Tesalonicenses 5:18). Necesitamos expresar nuestra gratitud a Dios y a la gente que Él usa para ayudarnos y bendecirnos. Sea agradecido por las cosas pequeñas así como por las grandes.
A menudo doy gracias a Dios por el agua caliente en la que me baño. Pienso en todas las personas en el mundo que no tienen siquiera agua limpia, y menos agua caliente, y pienso cuán bendecida soy por ir al grifo cada vez que lo desee y tener agua limpia, fría y caliente.
Agradecer con voz audible nos ayuda, porque cuando lo hacemos, también nos recordamos otra vez cuán bendecidos estamos. Es fácil caer en la trampa de mirar lo que no tenemos y quejarnos por eso, pero Dios mira a las personas que son agradecidas y dan gracias en todas las circunstancias. Hay algo bueno en todas las cosas si lo buscamos.
Recuerdo un tiempo cuando pedía a Dios que me diera algo que deseaba y me mostró que
hasta que no dejara de quejarme por lo que ya tenía, no tenía sentido que me diera nada más porque, finalmente, me quejaría de eso también. ¿Por qué Dios nos daría más si nos quejamos por lo que ya tenemos? La queja entristece y apaga al Espíritu Santo.
Dar gracias en todas las cosas es la voluntad de Dios para nosotros, según 1 Tesalonicenses 5:18. Si no nos sometemos a su voluntad en algo como es el dar gracias, por decir así, ¿cómo esperamos que nos conduzca a mayores cosas? Mucha gente desea saber cuál es la voluntad específica de Dios para su vida, pero ni siquiera han cumplido su voluntad general para ellos (lo que su Palabra dice a todos nosotros). Vemos su voluntad a través de toda la Biblia en las enseñanzas para ser agradecidos, andar en amor, dar, arrepentirnos de nuestros pecados, permanecer en paz, y otras. Mientras nos esforzamos en obedecer a Dios de esta manera, Él nos revela y nos guía hacia su llamado específico y su voluntad para cada uno de nosotros.
Le animo a tomar unos momentos cada día y elegir pensar en todas las cosas y las personas con las que Dios lo ha bendecido, y exprese audiblemente su gratitud a Él. Además, toma el hábito de expresar gratitud a quienes le ayudan y mejoran su vida. De esta manera, puede estar seguro de que está cumpliendo la voluntad de Dios.

--Tomado de La Biblia de la Vida Diaria de Joyce Meyer

Orar de acuerdo con la voluntad de Dios

Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye.  Y si sabemos que él nos oye en cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho.  1 Juan 5:14-15


Primera de Juan 5:14, 15 nos enseña sobre orar de acuerdo con la voluntad de Dios. La Palabra nos explica claramente muchas cosas que son voluntad de Dios para nuestra vida. Sabemos con certeza que podemos pedir esas cosas audazmente, sin estar preocupándonos por si será o no será la voluntad de Dios.
Sin embargo, cuando tratamos con situaciones diarias en las cuales estamos inseguros de la perfecta voluntad de Dios, deberíamos orar que sea hecha la voluntad de Él y no la nuestra. Muchas veces, le pedí algo a Dios en oración, pero como no tenía un versículo específico de la Biblia que respaldara mi requerimiento, le dije al Señor: “Esto es lo que pienso que quiero —al menos, me parece que sería bueno que fuera de esta forma—, pero si me estoy equivocando en lo que te pido, Señor, por favor, no me lo des. Lo que deseo es tu voluntad, y no la mía”.
Cuando aprendemos a orar la voluntad de Dios, es importante que consideremos el tiempo. Podemos orar por algo que es la voluntad de Dios, pero mientras no llegue el tiempo correcto de Él para nuestra vida, no veremos la manifestación física de la respuesta.
Recuerde: “La fe es la garantía de lo que se espera, la certeza de lo que no se ve” (Hebreos 11:1). Si usted tiene la Palabra de Dios para respaldar sus requerimientos, manténgase por fe hasta ver los resultados. Pero recuerde que la verdadera fe nos hace entrar en el reposo de Dios, así que esperar en Él será una experiencia placentera, y no una de frustración.
—Tomado de La Biblia de la vida diaria, de Joyce Meyer

domingo, 20 de noviembre de 2011

El Dios de segundas oportunidades

En Jonás 3:1, vemos que la palabra del Señor viene a Jonás por segunda vez, y que no es diferente de la primera (registrada en Jonás 1:2). Dios le dice que vaya a Nínive y predique a sus habitantes. Dios le da a Jonás una segunda oportunidad.

No importa cuánto hayamos rehuido las instrucciones de Dios, seguirán estando allí para que las cumplamos cuando paremos de correr. En última instancia, veremos que estar en la voluntad de Dios, no fuera de ella, es lo que nos da paz y gozo. Debemos rendirle nuestras voluntades, porque andar en nuestros caminos autocentrados nos hará ser infelices.

Escapar de las cosas difíciles nunca da resultado a la larga. Conocí a una mujer que huía de todo lo que fuera difícil en su vida. Ignoraba cosas con las que era necesario que tratara, incluido el abuso en su hogar. Vivía temiendo y tenía una vida miserable. Terminó acarreando tanta confusión, que tuvo un completo quiebre mental y emocional. Pretender que sus problemas no existían no hizo que se fueran. Seguían estando allí, presionándola todo el tiempo. Dios trató de guiarla a ocuparse de sus conflictos, pero ella no confió en Él suficientemente como para hacerlo.

Dios nunca nos llevará adonde no pueda cuidarnos. Si Dios lo está guiando a tratar con una situación desagradable de su vida, no huya de ella. Él promete estar con usted en todo momento y no dejarlo ni abandonarlo nunca. Rendirse a Dios puede parecer alarmante cuando recién comenzamos a practicarlo porque no sabemos lo que va a pasar cuando nos entreguemos a la voluntad de Dios. Sin embargo, una vez que nos hemos rendido y comenzamos a experimentar la fidelidad de Dios y la paz que sobrepasa todo entendimiento, aprendemos rápidamente que los caminos de Dios son mejores que cualquier plan que nosotros pudiéramos haber ideado.

No conocemos exactamente lo que sucederá en el futuro, pero confiar en que Dios cuidará de nosotros y disfrutaremos de paz es mucho mejor que pensar erróneamente que tenemos todo resuelto en la vida mientras seguimos viviendo con temor y ansiedad. Disfrutando de paz con Dios llegaremos a estar más satisfechos, aunque no siempre sepamos lo que el futuro nos deparará.

No existe confianza sin preguntas no respondidas. Si Dios nos está dirigiendo a hacer algo difícil, simplemente comencemos a dar pasitos de fe de bebé, y después de cada uno Él nos mostrará cómo dar el próximo. No es necesario que tengamos el plano completo del futuro; no necesitamos tener todas las respuestas. Todo cuanto necesitamos es conocer a quien las conoce, y ése es el propio Jesús.

Por: Joyce Mayer
—Tomado de La Biblia de la vida diaria, de Joyce Mayer


Buenos Días

 Hoy mi corazón está lleno de gratitud. Gracias, Señor, porque tus "no" son una protección y tus "sí" son una bendición ...