¿Qué tan bien conoce usted a Dios?
¿Sabe algo? Dios le ama y quiere tener una relación personal con usted para siempre.
El Padre celestial tiene un plan especial para su vida. Él nos da esta promesa en el libro de Jeremías del Antiguo Tes
tamento,
capítulo 29, versículo 11: “Porque yo sé los pensamientos que tengo
acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para
daros el fin que esperáis”. Dios le creó para que usted tenga una
relación con Él. Quiere que usted tenga mayor intimidad con Él en este
mundo, y para que pase la eternidad a su lado en el cielo después que
muera.
Pero hay una cosa que nos impide relacionarnos con
Dios... el pecado. Si usted hizo alguna vez algo malo, sabe qué es el
pecado: es desobedecer a Dios. La Biblia dice en Romanos 3.23: “Por
cuanto todos [¡y esto significa todos nosotros!] pecaron, y están
destituidos de la gloria de Dios”.
Romanos 6.23 explica que el
castigo por el pecado es la muerte: la separación de Dios para siempre
en el infierno. No importa cuánto nos esforcemos, no podemos salvarnos a
nosotros mismos. No podemos ganar el cielo por ser buenos, ir a la
iglesia o ser bautizados. Esta es una mala noticia.
¡Pero no se
preocupe! Dios nos ama tanto que envió a su único Hijo, Jesús, a la
tierra. Él vivió una vida perfecta, sin pecado, y después murió en la
cruz para recibir el castigo por nuestros pecados (Romanos 5.8). Tres
días después, volvió a la vida y ahora vive en el cielo.
Jesús
dijo en Juan 14.6: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida. Nadie
viene al Padre, sino por mí”. Para venir a Dios y vivir en el cielo
después de morir, usted debe aceptar a Jesús como su Señor y Salvador
personal.
Para aceptar a Jesús como su Salvador, lo único que
tiene que hacer es decirle a Dios que reconoce que es pecador, creer que
Jesús murió por sus pecados y que resucitó de los muertos, y darle el
control de su vida.
He aquí un ejemplo de oración que le ayudará a saber qué decir:
Señor, sé que soy pecador y que mi pecado me separa de ti. Comprendo
que no puedo hacer nada para ganar mi entrada al cielo. Creo que Jesús
tomó el castigo por mis pecados al morir en la cruz y resucitar. Lo
acepto como mi Señor y Salvador. Trataré ahora de hacer lo mejor para
agradarte todos los días de mi vida. Gracias por perdonarme y salvarme
en este momento. Te lo pido en el nombre de Jesús. Amén.
Si
usted aceptó a Jesucristo como su Salvador, entonces puede tener la
seguridad de que Él le oyó. La Biblia dice: “Todo aquel que invocare el
nombre del Señor, será salvo” (Romanos 10.13). ¡Usted acaba de empezar
una relación con Dios, y puede tener la seguridad de que pasará la
eternidad con Él en el cielo!
Si usted tomó la decisión de seguir a Jesucristo hoy, tenga la bondad de hacérnoslo saber.
fuente: encontacto.org