sábado, 19 de noviembre de 2011

Un Amor Que Puedes Compartir


 Un Amor Que Puedes Compartir


¿Te cuesta amar?
¿Hay alguien en tu mundo que te es difícil perdonar?
¿Es la paciencia una especia en peligro de extinción?
¿Es la ternura una virtud olvidada?
Si es así, quizás has olvidado un paso, un esencial primer paso: vivir amado.

Dios te ama mucho.

De forma personal.
Poderosamente.
Apasionadamente.
Otros te han prometido lo mismo y han fallado.

Pero Dios hizo una promesa y la ha cumplido.

Él te ama con un amor indefectible.
Y su amor si se lo permites te puede llenar y dejarte con un amor que puedes compartir. 
por: Max Lucado

Dios conoce tu nombre



Las ovejas escuchan su voz. Llama a sus ovejas por nombre y las conduce afuera. Juan 10.3 , NVI 

Cuando veo un rebaño de ovejas veo exactamente eso: un rebaño. Un montón de lana. Una manada de pezuñas. No veo una oveja. Veo ovejas. Todas iguales. Ninguna diferente. Eso es lo que veo. Pero no así el pastor. Para él cada oveja es diferente. Cada cara es especial. Cada cara tiene una historia. Y cada oveja tiene un nombre. La de los ojos tristes, esa es Droopy. Y aquel que tiene una oreja parada y la otra caída, lo llamo Oscar. Y ese pequeño que tiene la mancha negra en la pata, es huérfano y no tiene hermanos. Lo llamo José. El pastor conoce a sus ovejas. Las llama por sus nombres. Cuando vemos una multitud, vemos exactamente eso: una multitud. Llenando un estadio o inundando un centro de compras. Cuando vemos una multitud, vemos gente, no personas, sino gente. Una manada de humanos. Un rebaño de rostros. Eso es lo que vemos. Pero no así el Pastor. Para Él cada rostro es diferente. Cada cara es una historia. Cada rostro es un niño. Cada niño tiene un nombre. La de los ojos tristes, esa es Sally. Aquel viejito que tiene una ceja levantada y la otra baja, su nombre es Harry. ¿Y ese joven que cojea? Es huérfano y no tiene hermanos. Lo llamo Joey. El Pastor conoce a sus ovejas. Conoce a cada una por su nombre. El Pastor te conoce. Conoce tu nombre. Y nunca lo olvidará. En las palmas de las manos te tengo esculpida ( Isaías 49.16 ). Pensamiento sorprendente, ¿no te parece? Tu nombre en la mano de Dios. Tu nombre en los labios de Dios. Tal vez hayas visto tu nombre en algunos sitios especiales. En un premio o un diploma o sobre una puerta de madera de nogal. O quizás hayas escuchado tu nombre de boca de algunas personas importantes: un entrenador, una celebridad, un maestro. Pero pensar que tu nombre está en la mano de Dios y en los labios de Dios... vaya, ¿será eso posible? O posiblemente nunca has visto que sea honrado tu nombre. Y no puedes recordar si alguna vez escuchaste que lo mencionaran con gentileza. Si ese es el caso, es posible que te resulte aún más difícil creer que Dios conoce tu nombre.
Pero sí lo conoce. Escrito en su mano. Expresado por su boca. Susurrado por sus labios. Tu nombre. Y no sólo el nombre que ahora tienes, sino el nombre que Él te tiene reservado. Un nuevo nombre que te dará... 
por: Max Lucado
Cuando Dios Susurra Tu Nombre

Por qué me llamaste anoche?



Un amigo me llamó en la noche y me dió mucho gusto su llamada y lo primero que me preguntó fue: ¿Cómo estas?
Y sin saber por qué, le contesté:
¿Quiéres que platiquemos?. Me respondiò que sí , y el dijo:
¿Quiéres que vaya a tu casa?, y respondí que sí.
Colgó el teléfono y en menos de quince minutos, él ya estaba tocando a mi puerta.
Yo empecé y hablé por horas y horas, de todo, de mi trabajo, de mi familia , y él atento siempre, me escuchó.
Se nos hizo de día, yo estaba totalmente cansado mentalmente, me había hecho mucho bien su compañía, y sobre todo que me escuchara y que me apoyara, y me hiciera ver mis errores, me sentía muy a gusto, y cuando él notó que yo ya me encontraba mejor, me dijo:
Bueno, pues me retiro tengo que ir a trabajar.
Yo me sorprendí y le dije: pero por qué no me habías dicho que tenías que ir a trabajar, mira la hora que es, no dormiste nada, te quité tu tiempo toda la noche.
El sonrió y me dijo: no hay problema para eso estamos los amigos.
Yo me sentía cada vez más feliz y orgulloso de tener un amigo así.
Lo acompañé a la puerta de mi casa... y cuando él caminaba hacia su automóvil le grité desde lejos:
Oye amigo, y a todo esto, ¿por qué llamaste anoche tan tarde?.
El regresó y me dijo en voz baja,
Es que te quería dar una noticia...y le pregunté: ¿qué pasó?
Y me dijo...fui al doctor y me dice que mis días están contados, tengo un tumor cerebral, no se puede operar, y sólo me queda esperar..el día en que tenga que partir de este mundo.
Yo me quedé mudo...él me sonrió y me dijo: que tengas un buen día amigo... se dio la vuelta y se fue...
Pasó un buen rato para cuando asimilé la situación y me pregunté una y otra vez, ¿por qué cuando él me preguntó cómo estás , me olvidé de él y sólo hablé de mi?. ¿Cómo tuvo la fuerza de sonreírme, de darme ánimos, de decirme todo lo que me dijo, estando él en esa situación?... Esto es increíble... desde entonces mi vida ha cambiado, suelo ser mas crítico con mis problemas, y suelo disfrutar más de las cosas buenas de la vida, ahora aprovecho más el tiempo con la gente que quiero.. por ejemplo él... todavía vive y procuro disfrutar más el tiempo y platicamos, sigo disfrutando de sus chistes, de su locura, de su seriedad, de su sabiduría, de su temple, de mi amigo...
"No hay amor mas grande que dar la vida por los amigos"
ASI QUE RECUERDEN , NUNCA HACER SENTIR MAL A UN AMIGO. AL CONTRARIO, HAZLE SENTIR QUE ES LO MAS IMPORTANTE PARA TI Y PASE LO QUE PASE ESTARÀS ALLÌ ..PARA AYUDARLO Y COMPRENDERLO...EL AMOR Y LA AMISTAD ESTÀ POR DELANTE...
!!Oh, vosotros mis amigos, tened compasión de mí, tened compasión de mí! Porque la mano de Dios me ha tocado. Salmo 19:21.
En todo tiempo ama el amigo, Y es como un hermano en tiempo de angustia. Proverbios 17:17
Fuente: www.RenuevoDePlenitud.com
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viernes, 18 de noviembre de 2011

Deje que Dios sea su fortaleza

David dijo: “Dios es mi roca” (2 Samuel 22:2). Dios no quiere simplemente darnos fortaleza; Él quiere ser nuestra roca, nuestra fortaleza. En 1 Samuel 15:29, se le llama: “la gloria de Israel”.

Muchos de los hombres y mujeres de la Biblia sabían que Dios era su fortaleza; se convirtieron en ejemplos que hoy nos alientan a confiar en la fortaleza de Dios. David escribió en el Salmo 18:29 que, por su Dios, podría desbaratar ejércitos y saltar muros. En 1 Reyes 19:4–8, un ángel llegó y ministró a Elías, porque estaba cansado y deprimido, y pudo seguir su camino por cuarenta días con sus noches con la fortaleza que había recibido de aquella única visita. El apóstol Pablo encontró una fortaleza de Dios tan maravillosa que en 2 Corintios 12:9-10 escribió que se regocijaba en sus debilidades, sabiendo que cuando era débil, la fortaleza de Dios vendría sobre él y suplantaría esas debilidades. Para ponerlo en lenguaje de hoy, Pablo estaba diciendo que se ponía contento cuando era débil, porque entonces tenía la oportunidad de experimentar la fortaleza de Dios.

¿Cómo hace una persona para recibir la fortaleza de Dios? Por fe. Comience a recibir la fortaleza de Dios creyendo su promesa de fortalecerlo. Esa fe estimulará su cuerpo, además de su alma y su espíritu. Por ejemplo, si usted tiene una espalda débil, podrá ser fortalecida. En nuestras conferencias, el Espíritu Santo ha fortalecido rodillas, tobillos y espaldas débiles, cuando hemos orado por quienes le pidieron fortaleza a Dios. Su poder sanador venía mientras aguardábamos su presencia, y lo recibíamos de Él.

Por la fe, usted puede recibir fortaleza para permanecer en un matrimonio difícil, para criar a un niño difícil o para afrontar un trabajo complicado en el cual hay un jefe problemático. Usted puede recibir fortaleza para hacer grandes cosas, incluso si tiene algún impedimento físico.

¿Ha estado tratando de vencer las dificultades por usted mismo? De ser así, cambie ya. Comience a obtener la fortaleza de la profundidad de su ser, donde mora el Espíritu Santo. Si esa fortaleza divina aún no vive en usted, todo lo que necesita hacer para recibirla es admitir sus pecados, arrepentirse de ellos, y pedirle a Jesús que sea su Señor y Salvador. Entreguéle a Él su vida, todo lo que usted es y todo lo que no es. Pídale que lo bautice en el Espíritu Santo y lo llene de pies a cabeza con el poder del Espíritu. Deje que Dios sea su fortaleza. Diga, junto con David: “Es mi Dios, el peñasco en que me refugio” (2 Samuel 22:3).

—Tomado de La Biblia de la vida diaria, de Joyce Meyer. Una publicación de Casa Creación. Usado con permiso.


Deléitate en el SEÑOR...

Deléitate en el SEÑOR...

Qué significa deleitarse en Dios? La palabra DELEITE del hebreo significa:
un placer muy intenso o vivo por algo o alguien, a tal punto que ese algo o alguien sacia o satisface lo mas profundo de los sentimientos.  Pero además, este deleite no es solo un mero placer, sino que este deleite ha sido conectado a algo mas en el contexto: LA CONFIANZA...
Deleitarse en Dios no es entonces una especie de escalofrio religioso, sino una complacencia, una comunión personal del alma con Dios, que surge de la comprensión de la belleza que hay en Dios y la vez una confianza total que nos permite ser moldeados por Él.

Deléitate en el SEÑOR,
y él te concederá los deseos de tu corazón.
Entrega al SEÑOR todo lo que haces;
confía en él, y él te ayudará.

Salmos 37:4-5
Nueva Traducción Viviente

¡¡No te desesperes!!

¡¡No te desesperes!!

No hay nada imposible para DIOS

Se complace Jehová en los que le temen,
Y en los que esperan en su misericordia
Salmos 147:11
 

Cuando el desánimo se quiera apoderar de ti...

El desánimo se apodera de nuestras vidas porque pensamos que las cosas que nosotros estamos atravesando nadie más las ha pasado. Pero tengo noticias para ti, no eres el único que ha sufrido en la vida ni el último que va a sufrir. Hubieron otros que como tu fueron afligidos, pero encontrarón su fuerza, su consuelo y su Esperanza en la Bendita Palabra de Dios.. !

"Porque las cosas que se escribieron antes, para nuestra enseñanza se escribieron, a fin de que por la paciencia y la consolación de las Escrituras, tengamos esperanza." (Romanos 15:4)
por: Isaias Fernandez

Buenos Días

 Hoy mi corazón está lleno de gratitud. Gracias, Señor, porque tus "no" son una protección y tus "sí" son una bendición ...