jueves, 1 de diciembre de 2011

No dejes de confiar

 

No dejes de confiar

“Por eso, no dejen de confiar en Dios, porque sólo así recibirán un gran premio. Sean fuertes, y por ningún motivo dejen de confiar en él cuando estén sufriendo, para que así puedan hacer lo que Dios quiere y reciban lo que él les ha prometido”.
Hebreos 10:35-36 (Traducción en lenguaje actual)
En la vida nos encontraremos con un sin número de situaciones que querrán robarnos la confianza en Dios.
Y es que a pesar de que proclamamos a los cuatro vientos nuestra confianza y dependencia de Dios, hay momentos en los cuales llevarlo a la práctica nos es muy difícil.
De pronto podemos estar frente a situaciones que en ningún momento pensamos que enfrentaríamos y dichas situaciones nos pueden motivar a dejar de creer en que Dios puede hacer algo.
Y es que la mayoría de veces medimos una respuesta en base a lo que vemos, es decir: Vemos la situaciones y examinamos si es o no fácil de solucionar y al llegar a la conclusión que es muy difícil, tendemos a dejar de confiar en lo que Dios puede hacer.
El escritor a los hebreos escribía: “Sean fuertes, y por ningún motivo dejen de confiar en él cuando estén sufriendo, para que así puedan hacer lo que Dios quiere y reciban lo que él les ha prometido” Hebreos 10:36 (Traducción en lenguaje actual).
En primer lugar los incentivaba a: SER FUERTES, es decir que a veces se necesitara sacar fuerzas donde no las hay. Debemos ser fuertes porque nuestra fortaleza proviene del Señor.
También le decía: “por ningún motivo dejen de confiar en él”, es decir: Nuestra confianza en Dios no es negociable, no se base en las circunstancias que nos rodean, sino se basa en la total confianza de que él es Todopoderoso.
A veces las circunstancias que la vida nos presenta nos querrán obligar a dejar de confiar en lo que Dios puede hacer, en esos momentos cuando nuestra confianza tambalea, debemos recordar que Dios jamás ha perdido una batalla y que Él es capaz de hacer cualquier cosa, aun aquello que me es difícil de creer.
Por último el escritor dice: “…para que así puedan hacer lo que Dios quiere y reciban lo que él les ha prometido”. Sin lugar a dudas Dios nos ha prometido que estará con nosotros por toda la vida y aun mejor, nos ha prometido que estaremos con Él por toda una eternidad.
Amados hermanos y hermanas, si bien es cierto que las situaciones que la vida nos presenta muchas veces nos hacen sentir temor, NUNCA DEBEMOS DE DEJAR DE CONFIAR EN DIOS.
Dios es quien tiene la última palabra en cada situación, por eso nuestra confianza siempre tiene que estar puesta en Él, jamás dejemos que las circunstancias de la vida nos priven del hermoso privilegio que tenemos de confiar y descansar en Él, porque Dios siempre vela por nuestro bienestar.

¡Jamás dejes de confiar!

Autor: Enrique Monterroza
Escrito originalmente para www.destellodesugloria.org

Perfección cristiana

Perfección cristiana
"No que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto...", Filipenses 3:12
por: Oswald Chambers

Es una trampa imaginar que Dios quiere volvernos ejemplares perfectos de lo que Él puede lograr. Su propósito es hacernos uno con Él. El énfasis de los movimientos de santidad suele estar en la idea de que Dios está produciendo modelos de santidad para colocarlos en su museo. Si te dejas llevar por esta idea de santidad personal, el propósito decisivo de tu vida no será para Dios, sino para lo que llamas la evidencia de Dios en tu vida. ¿Cómo podemos decir: "Nunca podrá ser la voluntad de Dios que yo esté enfermo"? Si su voluntad fue quebrantar y herir a su propio Hijo, ¿por qué no haría lo mismo contigo? Lo que cuenta para Él no es tu relativa coherencia con tus ideas de lo que debería ser un santo, sino tu vital y genuina relación con Jesucristo y tu ilimitada devoción a Él, ya sea que estés sano o enfermo.
La perfección cristiana no es y nunca podrá ser, la perfección humana, sino la perfección de la relación con Dios que se manifiesta en medio de los acontecimientos aparentemente triviales de la vida humana. Cuando obedeces el llamamiento de Jesucristo, lo primero que te Impresiona es la "inutilidad" de lo que tienes que hacer y lo segundo es que otras personas parecen estar viviendo vidas perfectamente coherentes. Estos estilos de vida pueden dejar en ti la idea de que Dios es innecesario, que por tu propio esfuerzo y devoción puedes alcanzar el nivel que Él quiere para tu vida. En un mundo caído, esto nunca puede lograrse. Soy llamado a vivir una relación perfecta con Dios y, así, mi vida debe producir un gran deseo de Dios en la vida de otras personas; pero de ninguna manera admiración por mí. Los pensamientos sobre mí estorban mi utilidad para Dios. Su propósito no es perfeccionarme para que sea un trofeo de exposición, sino llevarme al punto donde me pueda usar. Deja que Él haga lo que quiera.

La Paz


Paz ...
Las palabras de Jesús en Juan 14:27 nos dan esperanza: Jesús nos ofrece paz, no como el mundo la da, sino como El solo puede dar. Nosotros, como cristianos, podemos aceptar su paz y ser transformados. Hoy, como un regalo para tí mismo (a), para tu familia y tus conocidos, reclama tu paz interna que es tu derecho espiritual: La paz de Cristo Jesús. Es dada gratuitamente; se ha pagado por ella completamente; es tuya cuando la pidas. Por lo tanto, pídela y luego ... compártela.
La paz que Jesús da no tiene relación alguna con las circunstancias externas.
Oswald Chambers 
"La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da.
No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo"
Juan 14:27

Amando a Dios


Amando a Dios ...
C.S. Lewis observó en una ocasión: "La salud espiritual del hombre es exactamente proporcional a su amor por Dios." Si hemos de disfrutar la salud espiritual que Dios ha determinado para nuestras vidas, debemos alabarle y amarle. Y, así es como debe ser ... después de todo, Él nos amó primero.
Todo en tu vida cristiana, todo lo concerniente a conocerle y vivir experiencias con Él, todo acerca de conocer su voluntad, depende de la calidad de tu relación de amor  hacia Dios.
Henry Blackaby 
"El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor"
1 Juan 4:8

Bondad


Bondad ...
Si hemos de seguir los mandatos de nuestro Señor y Salvador, debemos de sembrar semillas de bondad donde quiera que vayamos. Por medio de la bondad es que Dios se mueve. Así debemos de hacer nosotros también. Por lo tanto, seamos hoy más bondadosos de lo necesario, y enseñemos a nuestros familiares y amistades el arte de la bondad a través de nuestras palabras y nuestras obras. La gente está mirando ... y Dios también.
Haz todo el bien que puedas, por todos los medios que puedas, en todas las formas que puedas, en todos los lugares que puedas, todas las veces que puedas, a todas las personas que puedas ... mientras puedas.
John Wesley 
"... De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos
mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis"
Mateo 25:40

El Temor de Dios en la Biblia

El Temor de Dios en la Biblia


Temed a Dios, y dadle gloria, porque la hora de su juicio ha llegado; y adorad a Aquel que hizo el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas.
Apocalipsis 14:7



Qué es el temor de Dios? ¿Significa vivir con miedo constante? ¿Significa vivir aterrorizado, como cuando alguien te persigue? ¿Es vivir con la idea de que Dios tiene un martillo listo para hacernos pedazos por el más mínimo pecado que cometamos?
Las personas cuyos padres han abusado de ellas física o emocionalmente pueden confundir el temor de Dios con el malsano temor de un padre o una madre abusivos. Tristemente, es posible que algunos de nosotros no sepamos lo que significa caminar en el temor de Dios.
La palabra ‘temor’ describe a una persona que reconoce la superioridad, el poder, la pureza y la posición de otra persona, y le ofrece respeto. Podía pensarse que algunos de nosotros estamos perdiendo nuestro sentido de reverencia y asombro en nuestra relación con el Señor. Isaías contempló la gloria del Señor y dejó constancia asombrado de la alabanza celestial: «Santo, santo, santo, Jehová de los ejércitos».
El temor de Dios es una asombrada reverencia hacia el Señor que ejerce un papel de motivo controlador de la vida en los asuntos espirituales y morales. No es un terror por su asombroso poder y justa retribución, sino un saludable temor a desagradarle. Cuando leemos sobre el temor del Señor en las Escrituras, ello no nos hace acobardarnos ante su presencia por temor a ser golpeados o avergonzados. Es el pensamiento de someternos al Dios Creador, quien está en total control de su creación y es merecedor de todo respeto, amor, alabanza y reconocimiento de su señorío. Es el apasionado anhelo de vivir en obediencia a su voluntad.
El temor del Señor es un concepto saludable para el creyente. Es un asombro reverente, es temor de ofender de alguna manera a un Dios santo. No es asentimiento intelectual, sino un estado de consciencia con la que el cristiano vive continuamente. Es el resultado de rendirse diariamente a Cristo.
«Los ojos de Jehová están en todo lugar. Mirando a los malos y a los buenos» (Prov. 15: 3). Si somos conscientes de esto se producirá en nuestra alma un saludable temor, que nos librará de mucho dolor y muchas desgracias.
Son muchas las promesas para los que temen al Señor. Los ángeles de Dios los acompañan para protegerlos. Teme a Dios, y encontrarás más fácil el camino de la vida. El corazón del Señor se complace en los que le temen.
 Fuente: DevocionalDiario.org

¿Qué tengo delante de mí?

Lectura: Éxodo 4:1-5.


"Y Jehová dijo [a Moisés]: ¿Qué es eso que tienes en tu mano?" Éxodo 4:2

Si tiendes a desesperar por las oportunidades perdidas o si te preocupa el futuro, pregúntate esto: «¿Qué tengo delante de mí?». En otras palabras, ¿de qué circunstancias o relaciones interpersonales dispones en este momento? Esta pregunta puede quitar tu mente del pasado o de un futuro atemorizante y enfocarla en lo que Dios puede hacer en tu vida.
 Se asemeja a lo que Dios le preguntó a Moisés en la zarza ardiente. Este hombre estaba preocupado, y al ser consciente de su propia debilidad, expresó su temor en cuanto al llamado del Señor para que liberara al pueblo de Israel de la esclavitud. Entonces, el Señor simplemente le preguntó: «¿Qué es eso que tienes en tu mano?» (Éxodo 4:2). Dios hizo que Moisés dejara de preocuparse particularmente por el futuro y le sugirió que observara lo que tenía justo delante de él: la vara de un pastor. El Señor le mostró que podría usar esa simple caña para realizar milagros, como una señal para las personas incrédulas. A medida que crecía la confianza de Moisés en Dios, así también aumentaba la magnitud de las maravillas que el Señor hacía por medio de Su siervo.

¿Piensas demasiado en los fracasos del pasado? Recuerda la pregunta del Señor: «¿Qué es eso que tienes en tu mano?». ¿Qué circunstancias y vínculos presentes puede Él utilizar para tu beneficio y para Su gloria? Coloca estas cosas —y tu vida— en manos de Dios.

Reflexión: No puedes cambiar el pasado, pero arruinarás el presente si te preocupas por el futuro.

Buenos Días

 Hoy mi corazón está lleno de gratitud. Gracias, Señor, porque tus "no" son una protección y tus "sí" son una bendición ...